Un marco demasiado pequeño se pierde, uno demasiado grande aplasta la habitación. Aquí tienes referencias sencillas para elegir sin metro.
30×40, el formato que va a todas partes
El más versátil. Funciona solo en un pasillo, encima de un escritorio, o en serie de tres en una pared ancha. Es también el formato que permite empezar una colección sin comprometer toda una pared.
40×50, cuando hay que ocupar
Mejor encima de un mueble bajo, una cómoda o un cabecero sencillo. Se ve desde el otro extremo de la habitación sin dominarla.
50×70, la pieza principal
Encima de un sofá o de una cama de matrimonio, es el formato que sostiene el espacio. Resérvalo para un álbum que cuente: a ese tamaño, la portada se convierte en el tema de la pared, no en un accesorio.
El cuadrado 32×32
Recupera las proporciones de la portada original, sin margen alrededor. Un formato aparte, que combina bien con los demás en una composición y remite directamente al disco de vinilo.
La regla de los dos tercios
Una referencia que funciona casi siempre: tu marco, o tu composición, debería ocupar unos dos tercios del ancho del mueble de abajo. Más estrecho, flota; más ancho, desborda visualmente.
¿Y la altura?
El centro del marco a la altura de los ojos, es decir unos 1,50 m del suelo. Encima de un sofá, calcula de 20 a 25 cm entre la parte alta del respaldo y la parte baja del marco.