El mismo marco no produce el mismo efecto según dónde vaya. Esto es lo que funciona habitación por habitación, y el error que casi todos cometen.
El error habitual: demasiado alto
Por instinto se cuelga a la altura del brazo levantado, y eso son veinte o treinta centímetros de más. La referencia es sencilla: el centro del marco a la altura de los ojos, alrededor de 1,50 m del suelo. En una estancia donde se está sobre todo sentado, salón o dormitorio, baja un poco más.
El salón
Encima del sofá está la pared más mirada de la casa. Calcula de 20 a 25 cm entre la parte alta del respaldo y la parte baja del marco, y una anchura total de unos dos tercios del sofá. Un solo 50×70 aguanta ahí su sitio; tres 30×40 en fila, también.
El dormitorio
Encima del cabecero, opta por un único formato centrado antes que por una composición: es una estancia donde el ojo descansa. Es también el sitio del álbum más personal, el que no colgarías necesariamente en el salón.
El pasillo
El mejor lugar para una serie. Se atraviesa caminando, así que la mirada se desplaza: de tres a cinco láminas del mismo formato, la misma separación, la misma línea central, y el pasillo deja de ser espacio perdido. Es a menudo donde una pared de cuadros da su mejor resultado.
El despacho
Encima de la pantalla o en la pared lateral, una lámina de álbum funciona mejor que una imagen decorativa neutra: se ve en las videollamadas y dice algo de ti. Un 30×40 basta a esa distancia.
La cocina y la entrada
Dos sitios infravalorados. En la entrada, una sola lámina bien colocada marca el tono de la casa desde la puerta. En la cocina, evita la pared justo encima de los fuegos: el vapor y la grasa acaban llegando al cristal y al marco.