Es la primera pregunta que nos hacen, y a menudo la última antes de comprar: ¿tengo que taladrar? No, y aquí está el porqué.
Lo que viene con cada lámina enmarcada
Cada pedido sale con su propio sistema de colgado. Ni taladro que buscar, ni taco que acertar: el marco llega listo para colgar. Está pensado para pisos de alquiler, para paredes que prefieres no estropear, y para quien cambia la decoración de sitio.
El peso es lo que decide
Una solución sin taladro aguanta o no aguanta según el peso. Nuestros marcos son de madera de perfil fino, lo que los mantiene ligeros para su tamaño. Un 30×40 y un 50×70 no piden el mismo soporte, y ahí está el punto que casi todo el mundo pasa por alto: la fijación se elige por el formato, no por la pared.
Preparar la pared, el único paso que cuenta
Un adhesivo aguanta sobre una superficie limpia, seca y lisa. Sobre pintura que tiza, sobre papel pintado que se despega o sobre una pared con polvo, no aguantará ningún sistema, cueste lo que cueste. Pasa un paño, deja secar, y espera unos minutos después de colocarlo antes de colgar.
Pladur, ladrillo, hormigón
El pladur es lo más común en obra nueva, y es justo ahí donde conviene evitar el taladro: un agujero en una placa de yeso nunca se tapa del todo. Sobre ladrillo u hormigón, una fijación sin taladro también funciona, siempre que la superficie esté pintada y lisa.
Y si prefieres taladrar
Nada te lo impide. El marco lleva un gancho detrás y se cuelga de un clavo o de un tornillo como cualquier otro cuadro. La diferencia es que no estás obligado.