Es la única decisión que hay que tomar al hacer el pedido, y cambia el resultado más de lo que uno imagina. Así se toma rápido.
El negro cierra, el blanco abre
Un marco negro actúa como un borde: aísla la portada de lo que la rodea y concentra la mirada en ella. Un marco blanco hace lo contrario, deja respirar la imagen y se funde con la pared. Con el mismo contenido, el negro da un objeto, el blanco da una ventana.
La regla que casi siempre funciona: mira la portada
Una portada oscura sobre marco negro se prolonga sin ruptura, y el conjunto parece más grande de lo que es. Es el caso de la mayoría de los álbumes de rap y de metal. Una portada clara sobre marco negro queda en cambio muy subrayada, lo que la realza pero endurece la pared si cuelgas varias.
El blanco va bien con portadas claras, ilustraciones pastel y fotografías aireadas. Sobre una portada muy oscura crea un filete que contrasta: es una elección, no un defecto, pero hay que quererla.
¿Y la pared?
Sobre una pared blanca o muy clara, ambos funcionan, y el negro se ve desde más lejos. Sobre una pared oscura, sobre papel pintado cargado o sobre ladrillo, el marco blanco recorta una zona limpia alrededor de la imagen, cosa que el negro no hace.
Si cuelgas varias láminas
Mantén el mismo color de marco en toda la composición. Es lo que convierte láminas sin relación en una serie. Mezclar negro y blanco en una misma pared es posible, pero exige una alternancia regular; si no, el conjunto parece accidental.
En caso de duda
Elige el negro. Va con casi todas las portadas, se nota a distancia, y es el que eligen la gran mayoría de nuestros clientes.